Perdí el norte.

Hay momentos en los que hay que apagar la música ensordecedora, bajar las revoluciones y escuchar la tranquilidad de una melodía en piano, literal y metafóricamente.

Hace varias semanas ya, sentí que venía cayendo en un vacío como Alicia cuando cae en la madriguera. La diferencia principal entre Alicia y yo, es que ella termina en el país de las maravillas, ¿y yo?.

Tenía un plan profesional que se derrumbó, y tenía alguien con quien estaba saliendo. Eso también se derrumbó. Tal vez fue así como mi falta de motivación -laboral, emocional, profesional- me dejó un vacío que intenté rellenar metiendo cuanto estímulo me resultara apetecible en el momento: buscar la atención de hombres en Grindr, hablar por whatsapp con hombres interesados en mi -también sacados de Grindr- (aún cuando no había un interés real de mi parte en retorno), ver pornografía un par de veces al día y quedar tan exhausto de entrenar para dormir durante toda la tarde. Ese estar inconsciente también me resultaba muy atractivo porque así no tenía que lidiar con el estar vivo, y podía dejar que el tiempo transcurriera esperando que todo en mi vida se encaminara de mejor manera (tonto de mi parte, por supuesto no iba a suceder de manera espontánea).

Inclusive tuve un encuentro sexual que quizá sí me dejó satisfecho físicamente, sin embargo mi alma estaba vacía, hueca, drenada.

¿Que sucedió entonces? Perdí el norte. De todo. Profesionalmente, emocionalmente, laboralmente, no tenía idea hacia donde ir en ningún ámbito de mi vida. Me dejó de latir el corazón.

Lo bueno de mi mismo es que siempre he tenido la capacidad de reflexionar y ser honesto para conmigo mismo y con las cosas que hago para sabotearme. Una de estas noches, ya cansado de intentar sentir pena por el desastre de vida en la que me había metido, decidí que era hora de ponerme en mejor sintonía, era hora de vibrar en una mejor frecuencia.

Tengo un par de videos que siempre me ponen mejor:

 

Después de haberme puesto en una mejor frecuencia y aclarar la mente, hice una lista de cosas por las cuales me siento agradecido. La lista terminó extendiéndose tanto que al final solo terminé recitándome todo aquello que me agradezco haber hecho, las buenas decisiones y todo aquello positivo que he hecho por mi mismo y que nunca me había reconocido. Hubieron lágrimas de por medio, muchas de ellas.

Después de ello, viene lo importante: las conclusiones. Entre tanto, concluí que yo no quiero la atención de muchos hombres, mucho menos sexo con muchos de ellos. Yo quiero la atención de uno solo. Quiero uno solo que me haga los ojos brillar, que cuando esté hablando con mis amigos de él, no pueda evitar sonreír.

Por otra parte, profesionalmente no estoy ni cerca de donde quiero llegar, pero echarme a dormir exhausto tampoco me va a llevar ahí. Hay que levantarse, frente en alto y seguir avanzando; más vale paso que dure y no trote que canse.

Ahora sé, porque lo siento, que es importante llenarse de cosas que reconforten: una taza de té, la compañía de un amigo, meditar. Hay muchos estímulos con los que podemos llenar la mente, pero no el corazón. Ahora, a elegir los indicados.

 

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